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sábado, 11 de junio de 2016

Yo tuve la suerte de conocer a Salóm

Yo vi correr a Luis Salóm, tengo la suerte de que no me tendrán que contar que era el chico de la sonrisa eterna acompañada de un guiño y una palabra de agradecimiento aunque tú tuvieras que agradecer más incluso que él, yo lo vi  crecer como persona y piloto a la vez que iba cosechando cada vez más éxitos, porque él creció subido en el cajón del podio. Tuve la suerte de quedarme maravillada con su pilotaje y con sus adelantamientos de avispilla en huecos casi imposibles, tuve la inmensa suerte de conocer no solo a un piloto excepcional sino a una persona increíble.

Luis, mexicano o Luisito como yo decía cariñosamente era todo un ejemplo porque vivía de su sueño, siempre lo confesaba que si pudiera volver atrás sin duda volvería a ser piloto, porque hay cosas que se llevan en la sangre y ``él llevaba la gasolina en las venas, incluso más que yo´´  confiesa su primo David Salóm piloto de SBK.  Aprendió a andar casi a la vez de montar en moto con solo 2 años, bajo toda una saga de pilotos y fanáticos del motor, de hecho su abuelo es el propietario de la tienda ``Motos Salóm´´ en palma de Mallorca que desde el principio hasta el final patrocinó a Luis.
Luisito era de esos locos cuerdos que tienen dos grandes amores, uno su moto de la que confesaba que tenía su teléfono móvil lleno de fotos, es cierto que cuando subía la pierna para ``cabalgarla´´ se fusionaban  y cuando pasaba por tu curva tenias la sensación de que ibas con él en el carenado, porque Luis era de los pocos pilotos que transmitían. Su otro gran amor, su madre María, puedo decir con todo el conocimiento del mundo que era de las mejores madres del paddock, ella era su sombra cuando brillaba y su luz cuando más lo necesitaba, nunca he visto una madre tan compenetrada con su hijo, esas miradas buscándose de lejos incluso en entrevistas ponían los vellos de punta, no le dejaba ni a sol ni a sombra de gran premio en gran premio y rezando con la misma fe que su hijo antes de cada carrera, como ella decía todo lo que sea  ``por acabar las temporadas sanos´´.

Era humilde no imagináis cuanto siempre ligado a causas benéficas, familiar y con debilidad hacia su hermano Jaime que sufre parálisis cerebral de hecho recuerdo un artículo en el cual llegaba del gran premio de Qatar tras más de 12 horas de vuelo y con ojeras en los ojos pero una sonrisa de oreja a oreja para su hermano al que le señalaba el trofeo del gran premio y le repetía con los ojos brillantes ``esto es para ti´´  o sorprendiendo en cuanto sacaba un hueco  a sus fans como él los llamaba sus ``mexicanos´´, porque él era así por los suyos lo daba todo y más. Rezaba no por un buen resultado ya que como él decía eso era trabajo suyo no de dios, a dios le rezaba por acabar la carrera sano y salvo no solo él, sino todos sus compañeros.

Era agresivo dentro de la pista, ``una mosca cojonera´´ como yo decía, él no se conformaba con un bien era demasiado exigente e impaciente y esa impaciencia más de una vez le jugó malas pasadas como fue en el gran premio de Valencia cuando jugándose el título de moto3 se fue al suelo a pesar de ello, en su box pidió perdón al equipo y dio las gracias así como felicitó a sus rivales por la victoria.

Por eso y por más yo tuve la suerte de conocer a Luis Salóm y me siento muy afortunada de que me dedicara algo que de lo que no somos conscientes, pero es algo que nunca recuperará, su tiempo.



Cuenta la leyenda que Luis desde que se fue no ha dejado de cabalgar con un 39 por dorsal y subido en un cajón de podio celebra sus victorias con un ojo en el cielo , y otro en la tierra mirándola a ella, su único amor verdadero, su madre. Ya dicen que no quiere trofeos, porque sus manos están ocupadas por el tesoro más preciado, un tesoro que supera con creces el titulo de campeón del mundo, sus rizos, esos rizos que acariciaba como rito sagrado antes de subir a la moto, esos rizos con los que ahora juega y a los que besa a la espera de poder besar a ella, dentro de mucho tiempo, porque de momento solo tiene una misión, proteger a su diosa, porque ella vale más que cualquier religión, ella vale más que cualquier premio, ella es su gran amor, ella se llama María Antonia, la llaman María, pero él simplemente la llamaba ``mamá´´. Una madre que aquel 3 de junio perdió un hijo, pero gano un ángel de la guarda.


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